Abres un canal nuevo pensando en sumar ingresos. Pero a las pocas semanas tu equipo comercial empieza a detectar algo raro: cuentas que ya eran suyas compran ahora por otra vía, a veces incluso con mejores condiciones.
Muchas empresas invierten en LinkedIn, organizan eventos, publican contenido, lanzan campañas de email marketing o trabajan el posicionamiento de su web. Sin embargo, al analizar los resultados aparece una pregunta habitual:
Muchos programas de incentivos fracasan. No porque falten premios, sino porque no consiguen cambiar los comportamientos adecuados.
Tu equipo dedicó semanas a definir el perfil de cliente ideal, analizar señales de intención de compra y seleccionar las cuentas con mayor potencial. Marketing hizo su trabajo. Ventas consiguió abrir conversaciones. Todo apuntaba a que esa oportunidad acabaría convirtiéndose en negocio.
La mayoría de las empresas tecnológicas llevan años invirtiendo en posicionamientoorgánico. Han optimizado páginas web, trabajado palabras clave, desarrollado estrategias de contenidos y construido autoridad para aparecer en las primeras posiciones de Google.
Ya tienes los leads. Los has generado con una campaña bien segmentada, contenido técnico específico y mensajes adaptados al perfil del decisor IT. Marketing ha cumplido su parte. Sin embargo, pasan los días y nadie del equipo comercial ha contactado con ellos.