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La batalla por los datos. El valor mas preciado del siglo XXI

La Transformación Digital se está viviendo cada día con más profundidad en todos los sectores: particulares, empresariales, gubernamentales, etc., lo que está impulsando un crecimiento exponencial en los datos. Los resultados de un reciente informe de IDC arrojan que los datos a nivel global crecerán a partir de 33 Zettabytes (ZB) en 2018 a 175 ZB para 2025.

En la actualidad se crean en tan solo dos años más datos que todos los datos creados en la historia de la humanidad. Y esto parece ser solo el comienzo, según estiman los principales analistas del mercado, la explosión de los datos está solo en los estadios iniciales. Está claro que esto presenta desafíos sin precedentes, la economía global está siendo impulsada por los datos. El comportamiento social y empresarial lo permite y lo impulsa y es evidente que no experimentará ninguna desaceleración en la próxima década.

Los datos, el petróleo de la nueva era

No solo es importante la cantidad de datos que generaremos, sino también que más de la mitad de esa información estará guardada en la nube. Y es que el mayor incremento de “data” será producto de los más de 150.000 millones de dispositivos que estarán conectados a la Red a través de IoT.

Algunos otros datos interesantes que arroja el estudio de IDC y que confirman este crecimiento, es que para 2025, cada persona en cualquier parte del mundo interactuará con dispositivos conectados cerca de 4.800 veces al día, lo que significa básicamente una interacción cada 18 segundos.

Otra evidencia numérica de que los datos tendrán cada vez más valor en cualquier ámbito social o económico, es que ahora hay más de 5.000 millones de consumidores que interactúan con los datos, en tan solo siete años ese número será de 6.000 millones, lo que representa el 75% de la población mundial.

petroleo

Es tal su crecimiento y su valor, que en el documental ‘Free money: the case for basic income’ se trata el tema sobre la posibilidad de implantar una renta básica universal en la que toda la ciudadanía reciba anualmente una cantidad determinada de dinero por parte del Estado. El documental plantea muchas preguntas y reflexiones, y utiliza el caso de Alaska y la renta por petróleo como uno de los ejemplos en los que se ha implementado esta fórmula.

Hace apenas un año, una empresa de Silicon Valley, 23andMe, que analiza el ADN para determinar la predisposición genética a padecer enfermedades o los ancestros, cerró un acuerdo millonario con la farmacéutica GSK para darle acceso a su base de datos, conformada por más de cinco millones de perfiles genéticos. Esto es un claro ejemplo del negocio exponencial en el que se pueden convertir los datos. Si traspolamos este ejemplo a ámbitos como ciudades o gobiernos, el poder de la información es mayor.

Estamos entrando en una nueva etapa de la historia en la que la evolución de nuestros sistemas económicos, políticos, sociales y culturales va a estar influenciada por la información que se obtenga de nuestros datos. Todo esto va a moldear nuestros patrones de consumo, voto, preferencias, acceso a determinadas posiciones, nuestras rutas de viaje, hábitos alimentarios, etc.

La extracción y explotación de la información que nuestros datos generan es una “mina de oro o un gran pozo de petróleo” en la que solamente un pequeño grupo de actores tienen los preciados permisos para excavar y explotar.

Europa prepara un plan para entrar en la batalla por los datos

La Comisión Europea comenzará el nuevo año con mucho trabajo por delante, y más concretamente en su batalla para impulsar y emparejar las reglas de juego en el sector digital. Para lograr avances, se requiere de un esfuerzo y coordinación entre diversos intereses y gobiernos. Más allá de un consenso, hay que comenzar a dar importantes pasos de forma ágil, si Europa no quiere seguir quedándose atrás en la batalla por los datos.

Los datos, ese intangible por excelencia del siglo XXI, se han convertido en una de las materias primas más disputadas a nivel mundial y, ahora, en una de las más reivindicadas por la Unión Europea, consciente de haberse quedado por detrás de EE. UU. y China en un terreno con potencial para decantar la balanza del poder económico global. Tras haber perdido varias oportunidades en la llamada cuarta revolución industrial y ver con poco interés y escasa visión el futuro de los datos, Alemania y Francia quieren comenzar y liderar la batalla europea por los datos. Las dos mayores potencias del continente apelan a la “soberanía digital” para tratar de no quedarse de nuevo en el último vagón de un tren que no va a esperar ni frenar por nadie.

Pareciera que ha llegado el momento propicio de ponerse manos a la obra: en pleno cambio político en Bruselas, con la llegada de Ursula von der Leyen a la cúspide del Ejecutivo comunitario, la Comisión Europea prepara un plan de ataque tecnológico para el arranque del mandato. El objetivo es impedir que los monopolios en el acceso y el manejo de los datos se conviertan en una barrera que impida crecer a sus empresas y depender de un socio como EE.UU que, con Donald Trump en la presidencia, que se ha mostrado poco leal, queda claro que Europa no puede seguir dependiendo de terceros en este ámbito tan importante en el futuro político y económico mundial.

A diferencia de hace algunos años, cuando la materia de la economía de los datos era tratada en el ambiente comunitario como una tarea más en la larga lista de pendientes, ahora la prioridad es clara y necesaria. La responsabilidad de ejecutarla recaerá sobre Margrethe Vestager. En el programa de legislatura que presentó Von der Leyen al Parlamento Europeo, reza,  “Los datos y la inteligencia artificial son los ingredientes para la innovación que pueden ayudarnos a encontrar soluciones a los desafíos sociales, desde la salud hasta la agricultura, pasando por la seguridad o la fabricación”.

europa

Berlín y París, que forman con Bruselas el triángulo de decisión comunitario, también han alzado la voz. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha manifestado su gran preocupación sobre el peligro de la dependencia de firmas radicadas en terceros países y de la ausencia de empresas europeas con el tamaño suficiente para competir en un sector altamente concentrado y con mínimos espacios para la entrada de nuevos jugadores. Un mensaje que ha sido compartido por Alemania.

En palabras de Merkel: “Muchas compañías ha subcontratado la gestión, el almacenamiento y el procesamiento de sus datos a empresas estadounidenses”, alertó la canciller hace poco frente al empresariado alemán en referencia directa a la dependencia de Amazon, Google o Microsoft. “No digo que sea malo, solo quiero decir que los productos de valor añadido que proceden de ahí, con la ayuda de la inteligencia artificial, crearán dependencias que no estoy segura de que sean buenas”.

Por su parte, Francia intentó en su pasada administración poner en marcha una nube pública y ahora se intenta lanzar de nuevo junto a Alemania, un proyecto bautizado como Gaia-X, y respaldado por algunas de las mayores corporaciones europeas, para evitar que los datos queden en manos de EE.UU o China.

Ante el claro dominio de esos dos bloques, Europa quiere subirse a tiempo al tren del desarrollo del negocio tecnológico entre empresas, un ámbito en el que en Bruselas confían en que Europa esté mejor posicionada. No obstante, la UE quiere acelerar ese proceso con un plan que ya se está trabajando, focalizado en inteligencia artificial dotado con 20.000 millones anuales.

El riesgo de no entrar pronto y fuerte en la batalla es muy alto, La UE es el tercer mayor mercado mundial, tras China e India. Pero, a diferencia de ambas potencias asiáticas, sus 500 millones de ciudadanos gozan de un nivel de vida y una renta disponible mucho mayor, lo que aumenta el interés corporativo por sus datos. Las grandes empresas tienen las coordenadas de millones de ellos, ya sea por el rastro que dejan en sus navegaciones por Internet o en las cada vez más habituales redes sociales o, directamente, porque las contratan para que almacenen su información.

Quien dispone de esos datos tiene una gran ventaja competitiva que, sin control, puede dominar y manipular al resto del mercado. Según un estudio del think tank CEPS, el 94% de los datos generados en el mundo occidental está custodiado por empresas norteamericanas, frente a un ínfimo 4% que está en Europa.

La reacción Europea sobre sus intenciones de equilibrar la balanza en la batalla por los datos ha hecho ruido en EE.UU. Recientemente, el conocido canal de televisión por satélite sobre noticias de economía en los Estados Unidos CNBC, publicó un artículo titulado “El sueño de Europa de reclamar su ‘soberanía digital’ podría ser el próximo gran desafío para los gigantes tecnológicos de EE. UU.”

Así mismo, el medio refleja en su artículo una dura realidad para Europa. Basado en un análisis de Investopedia el medio expone que 6 de las 10 compañías tecnológicas más grandes del mundo son estadounidenses; y no hay ninguna empresa europea entre esa lista. Como información adicional sobre la situación empresarial global y sobre dónde está centrado el poder económico mundial, podemos echar un vistazo al estudio actualizado de Forbes, con el ranking de las empresas más grandes del mundo, donde entre las primeras 15, solo una es Europea, mientras que la gran mayoría son de EE.UU y China.

Hasta ahora, Europa ha adoptado un papel regulador sobre la tecnología: introdujo en mayo del año pasado el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), que brinda a los usuarios cierta protección sobre cómo se procesan sus datos. La Comisión de Competencia de la UE también ha abierto investigaciones sobre grandes empresas tecnológicas, como Amazon o Google. Sin embargo, esto no será suficiente si Europa quiere realmente participar en la batalla y lograr un equilibrio, por tanto debe ofrecer también alternativas y tener compañías tecnológicas que participen en el negocio global de los datos.

Está claro que el uso de datos está transformando la forma en que vivimos, nos comunicamos, trabajamos, etc., así como también ha modificado las reglas del juego en las industrias y los negocios. Coches conectados, hogares conectados, ciudades inteligentes y gobiernos enteros conectados y vulnerables a merced de quienes poseen esos datos. Todo lo que hacemos genera registros, datos muy valiosos que hoy en día están acumulando muy pocos actores. Aquellos que se hagan con la mayor cantidad de información sobre las sociedades, industrias y países, tendrán todo el poder, podrán aprovechar información que el resto no posee, tendrán la oportunidad de utilizar esa información a su conveniencia, crear nuevos modelos de negocios, nuevas políticas, influir en países enteros y por supuesto, sacarán amplia ventaja en la batalla por la materia prima más preciada de esta nueva era: los datos.

En PGR Marketing & Tecnología sabemos hacer buen uso de los datos y cómo aprovechar el valor que tienen para nuestros clientes. Nos mantenemos al día en las tendencias del sector y ayudamos a nuestros clientes a crecer trabajando con estrategias de Inbound Marketing Leads Generation, que permiten sacar de los datos el mejor resultado.

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